31 ago. 2012

Finalizado el Mundial de Paramotor de Marugán.


Esta tarde se ha dado por concluido el Mundial de Paramotor de Marugán, Segovia.

Los primeros españoles clasificados en la "categoría reina", PF1 (paramotor a pie monoplaza), han sido Ramón Morillas (9º), José María Solà (11º) y César Maldonado (21º).

Karen Skinner obtiene medalla de bronce en PF1f (paramotor a pie monoplaza femenino) y Daniel Crespo otro bronce en PL1 (trike monoplaza).

¡Nuestras felicitaciones a todos ellos!

¡Atención, anulamos Àger!



Previsión de viento de norte moderado en toda Catalunya.

¿Nos podría dejar despegar desde el fondo del valle, en Àger? Es posible, pero se hace implanteable una ruta que nos aleje demasiado del campo de despegue y mucho menos acercarnos a las cotas altas del Montsec, que es realmente donde encontraremos la espectacularidad del vuelo.

Todos los cortados, todas las crestas altas estarán sotaventadas y, probablemente, muy turbulentas. Aún más si el Pirineo nos manda un inicio de Fohen. No es probable, ya que el viento seco del noreste no aportará lluvia a la cara norte del Pirineo, pero si el domingo el parte se equivoca y gira a noroeste… la cosa va de 90 grados, no es poco, pero no sería la primera vez que ocurre. 

La alternativa de Castillonroy puede ser una baza, pero nunca cierta al 100%, y con la kilometrada que nos pegaremos más vale ser conservadores. Todo esto sin pensar en la operación retorno del domingo… 

El parte incluso nos aconseja anular la actividad del campo de vuelo, aunque eso lo decidiremos a las 06:00 del sábado, los que penséis en acercaros al campo podéis contactarnos a esa hora.


Saludos y paciencia para todos.

Armand

29 ago. 2012

Próximo domingo: bucea y vuela aplazado, intentamos Àger.

La actividad "Bucea y Vuela" prevista para este domingo 2/09 queda aplazada por previsión de tramontana en la Costa Brava. La pasamos al martes 11/09. Deberéis confirmar si todos los que estábais apuntados os va bien el cambio.

De momento mantenemos la otra actividad de montaña, la salida de vuelo a Àger, el mismo domingo 2/09, aunque como siempre, la confirmación en función del parte meteo, la haremos el jueves a mediodía.

17 ago. 2012

Curso de parapente en Castejón de Sos.


Y ahora? Qué ocurre después de la X-Pyr? Descanso? Vacaciones? Nooooo!!!!

Armand y Josito, de la X-Pyr directos a Castejón!!!!

A partir del próximo lunes estaremos, como cada año, con el curso avanzado de vuelo libre en Castejón de Sos, esta 
vez con la colaboración de José Isidro Gordito y Lluís Rico.


Si quieres compartir con ellos todas las anécdotas vividas los últimos días, además de aprovechar para hacer la adaptación del paramotor al libre, o mejorar tu técnica de parapente en un entorno inmejorable, apúntate. 


Una sola plaza libre!

X-Pyr: tres mosqueteros.

De izda. a dcha.: José I. Gordito, Íñigo Redín y Armand Rubiella.

Vaya tres chicos fascinantes, entre ellos han conseguido regalarme una semanita fantástica, a pesar de los nervios y las pocas horas de sueño.

Armand es admirable. Gracias a su tesón, su constancia, su disciplina y entusiasmo ha conseguido 
engancharnos a todos a su aventura personal. Pocos confiaban en que pudiese finalizar la carrera pero después de mucho esfuerzo ahí está su resultado. 



Josito, el ángel de la guarda de Armand, ha sido todo un descubrimiento. Un crack con mayúsculas, una persona increíble. Es difícil encontrar gente capaz de entregarse hasta los límites y de hacerlo con tanto cariño. A pesar de su espectacular trayectoria alpinística, es humilde y discreto, se entusiasma y no pierde las ganas de aprender. No existe ninguna duda de que el equipo Armand-Josito ha funcionado al 50% y por lo tanto, el resultado es el fruto de su trabajo conjunto.



En el centro, Íñigo Redín, el artífice de la X-Pyr. Hoy repasaba los mensajes intercambiados con él durante el seguimiento de la pasada X-Alps 2011. Como el que no quiere la cosa, el 20 de julio del 2011 me escribió: -”habría que montar una X-Pirineos”. Me fascina la gente que tiene un sueño y es capaz de llevarlo a cabo. La pasión de Íñigo por la X-Alps le llevó a soñar con la X-Pyr. Su trabajo y las horas arrebatadas al sueño, a la familia y las vacaciones han hecho realidad esta primera edición de una aventura apasionante. Me quito el sombrero ante ti Íñigo, ante tu capacidad de transformar tu sueño en una realidad para todos nosotros, ante tu capacidad de trabajo y ante el entusiasmo que nos has transmitido a todos, consiguiendo que unos pocos hayan creído en tu idea. En la próxima, seguro, habrá más inscritos, muchos más patrocinadores y muchísimos más seguidores. Pero el fabuloso recuerdo de esta primera X-Pyr, a mi, ya no me lo borra nadie.



¡Gracias a los tres!



Montse

X-Pyr: la experiencia de Armand, contada en primera persona.

Es fantástico tener ideas geniales, pero sólo por tenerlas no se es un genio. Lo es quien las hace realidad. Así pues no hay duda, Iñigo Redín es un genio.

¿Cómo transmitir lo que ha sido la X-Pyr? He aquí un trabajo duro y difícil. Duro porque la tarea demanda un tiempo, un dominio de la herramien
ta “escritura” y una concentración como para sudar tinta. Y difícil porque tras el esfuerzo, lo más seguro es que no haya transmitido ni una pequeña parte de lo que se ha vivido estos días. Ese es el siguiente problema, y es que para situar o ponerle contexto a estas pocas jornadas hay que pensar en todos los meses que ha costado llegar aquí. Quizás una película sería lo suyo, pero habría que pedirle a Coppola, o a Bertolucci o a Hitchcock, o a alguna eminencia similar, que se pusieran a trabajar en el tema ;-)

No hay tiempo. 24 horas no bastan. Dormir, no hay más remedio. Quien no descansa no anda. Cuídate, déjate cuidar. No despistes un pequeño detalle porque te juegas la aparición una ampolla. Una pequeña carencia, una lesión. Igual que una gran tormenta empieza con un pequeño cúmulo, los grandes problemas empiezan por un pequeño descuido. La suerte te ronda, la mala suerte, un mal apoyo, una piedrecita que se escurre bajo tus pies, un apoyo perdido y tu tobillo se retuerce (quien confíe en el azar lo lleva claro, o ha de estar dispuesto a que la ley de Murphy le caiga encima sin compasión). Un pequeño golpe de suerte, un paisano que de pronto te rescata de la duda ante el camino perdido. Carretera, asfalto. Si te asalta la pregunta ¿qué hago yo aquí?, ya has perdido, ya te has despistado, abandonas la senda correcta y te quedas atrás. En retaguardia empieza otra carrera, la de no desmoralizarse en tierra mientras los demás vuelan y vuelan y vuelan y…

INICIOS.
“Armand, ponte plásticos en los pies, que no te entre ni un grano de arena en el zapato. Las polainas, tenlas a mano si llueve. Pantalón de lluvia y capelina, también a mano, hay que llegar seco al final del día…” Jose no es mi asistente, es mi ángel de la guarda, el ingeniero jefe, me siento más mimado que el Ferrari de Alonso. Me pone la mejor gasolina, me escoge los neumáticos, me configura el cambio de marchas, el turbo, la inyección y me mantiene informado de lo que le ocurre al chasis, desde los amortiguadores hasta los pistones, el bastidor y la presión del aceite... Yo le dejo hacer y le obedezco, confío en él más que en mi sombra. En tierra no hay discusión, él es quien manda aquí… Me siento feliz cuando me ve llegar al Larrún y me susurra al oído: “eres el que mejor vestido va, los demás han pasado mojados y van a tener muchos problemas en sus pies a partir de mañana, tú no tendrás ni una ampolla”… (premonitorio).
Bajando del Larrún cometo el primer despiste, una tontería que me sitúa 4 kilómetros al este de mi destino. He de afrontar un rodeo y volver hacia el oeste para encontrar el camino, para retomar mi estrategia. Un pequeño error de navegación que convierten una hora de descenso en la pérdida de tres horas. Tres horas necesarias, imprescindibles. Sin ellas, al ritmo que marcan mis tobillos, mañana no llegaré a tiempo de situarme a buena hora en un despegue adecuado. Al día siguiente, a mediodía, el cielo se atiborra de cúmulos, y con cada uno de ellos posibilidades de salir del agujero occidental del Pirineo y acercarse a la gran Autovía del Pirineo Central, a la gran “Cinta Transportadora”. Los que despegan no lo tienen fácil, no les van a regalar ni un kilómetro sin apretar los dientes y manejarse con testarudez ante la turbulencia para seguir restando distancia al destino. Nadie se engaña, ningún piloto desconoce lo que hay. Aquí, o te peleas de tú a tú con las condiciones, o te descabalgas asustado a la primera sacudida.

TIEMPOS DIFÍCILES.
Mis pies están intactos. Ando, ando y ando, pero no hay ampollas, no existen rozaduras. Durante los tres primeros días el cuerpo se adapta al esfuerzo y los dolores afloran en los recodos más insospechados del cuerpo. Es normal, la protesta, el enfado, es una reacción natural del cuerpo, pero sobretodo es un aviso que se debe interpretar correctamente. No es fácil. Yo he tenido la enorme suerte de tener una enciclopedia siempre a mi lado. Un libro abierto con patas, con músculo, con voluntad y con muuuuucho corazón. Un tipo de casta al que todos conocemos cariñosamente por Josito. Esa ha sido mi arma secreta, mi poción mágica. No ha sido mi asistente, ha sido el druida Panorámix de Astérix.
Avanzamos lentos, no llegamos al Adi a tiempo, necesitamos un día más. Por eso decidimos probar suerte en otro lugar, retroceder hacia el maldito oeste pero sabiendo que si la apuesta sale mal llegaremos por otro camino al Adi, nuestra esperanza para salir de aquí y llegar a la “Cinta Transportadora”. Nos subimos, pues, al puerto de Artesiaga para ascender hasta la cumbre del Larrakarte…Murphy se ceba, se ríe de nosotros, pero seguimos andando. Otro día más, llegamos al Adi. Estabilidad, estabilidad, cirros, bruma gris en todas direcciones… calor en el despegue, ufff. Por fin el deseado primer vuelo, pero no hay quien le saque 100 metros a la térmica. Aterrizo junto a Jose en el despegue otra vez. Lo pruebo de nuevo, nada que hacer, me voy en busca de arrancar unos pocos kilómetros al GR11. Le saco 4!!! Desespero. Intento ser positivo: ¡mi primer vuelo en la X-Pyr! Quien no se consuela es porque no quiere…
Orhy por fin. Mientras subimos hacia el despegue conocemos a Josito de la Calzada. Desternillante versión que compartimos en internet con unas imágenes que me destrozan los abdominales cada vez que las veo.
Despego, la belleza del lugar casi compensa las pocas condiciones de vuelo que encontramos. Aterrizo de nuevo junto a Jose esperando una mejora en el techo que apenas notaremos en el siguiente despegue pero que nos permite empezar a pensar en el siguiente destino. Salgo del Orhy transitando desde 2.300. Aterrizo al cabo de bien poco, pero ando una hora y vuelvo a despegar. Esto se anima, el viento es muy fuerte pero la térmica me deriva en la buena dirección. ¡¡2.600!! no me lo puedo creer, qué regalo después de tantos techos a 2.000… Al pasar los 2.500 descubro al culpable de todo. Una inversión descomunal en el horizonte, sólo visible a esta altura, que se ha roto por un golpe de suerte pero que ya no volveré a alcanzar. No hay manera, no alcanzo más allá de 2.300 y con ese techito me tiro desesperado al sotavento del Peñaforca, donde un par de espolones se mantienen soleados entre la sombra general de su cara nor-noroeste. No es el lugar ideal para volar, pero en el Pirineo se remonta muchas veces así si no tienes nada más a qué agarrarte y estás irremediablemente bajo. Una condición para intentarlo: llevarte bien con tu vela. Es mi quinto o sexto vuelo con ella, pero nos entendemos. De hecho nos hemos caído bien a la primera y muy rápidamente nos vamos comprendiendo. Sólo tiene un defecto irremediable para esta prueba y mis tobillos: pesa. Pero eso en el aire no es ningún inconveniente.
Lo intento por todos lados, le hago cosquillas al Peñaforca hasta los higadillos, pero no cede. Aterrizo cerca de Zuriza.

EMPIEZA LO MEJOR.
Al día siguiente retrocedemos un poco para encontrar el mejor ascenso hasta el Ezkaurre. Hoy sí. Dan mucho viento a partir de 3.000 metros pero tras los días pasados, si consigo llegar allí, me parecerá una bendición sentirme arrastrado hacia el este. La mejora es evidente y no solamente despegamos de 2.000 metros sino que todos los picos a nuestro alcance ya tienen esa altura con lo que nos garantizamos estar siempre por encima de la inversión térmica. Despego y esto funciona, funciona, funciona. Pasa el Peñaforca, el Bisaurín, las térmicas saltan como cohetes, muy turbulentas, pero qué delicia cuando tienes una vela que te obedece y que no necesita que estés mucho por ella. Sobre el Bisaurín me enciendo hasta los 3.200 con una alegría tremenda, pero enseguida me doy cuenta de la trampa. A esa altura el suroeste se refuerza y debo volar con el acelerador a tope para que no me lleve hacia el norte, donde a pesar de ver un Midi d’Ossau majestuoso, no me interesa verlo más de cerca para no alejarme de mi ruta hacia Collarada. Las cosas van empeorando rápidamente y con la proa del parapente mirando al sur-suroeste y acelerador a tope, el GPS me indica 80 km/h … hacia el oeste. En cuanto pierdo 200 metros la deriva desaparece pero la descendencia se torna preocupante al acercarme a toda velocidad hacia la Sierra de Aísa. Se desprenden térmicas muy turbulentas en plena descendencia. He de concentrarme muchísimo para conseguir no salirme de ellas y no verme en apuros para mantener la altura. Aterrizar en estos lugares no me motiva nada ni por el aislamiento ni por la cantidad de piedra que veo como única alternativa. Por fin vuelvo a los 2.800 y salgo de la térmica para no volver a verme atrapado por el suroeste infernal, pero en cotas inferiores el viento gira ahora a oeste y a norte (Francia está ya inundada de niebla) y noto cómo se va reforzando a cada minuto… Consigo cruzar Canfranc y, sobre Villanúa, una losa me empuja hacia el suelo perdiendo dos o trescientos metros. Sobre el pueblo consigo girar una térmica que me hace alcanzar los 1.900 y me tiro como un poseso hacia las faldas del Collarada para ahorrarme la subida. Por lo menos los prados son acogedores y amplios. Me deslizo por ellos y esto se vuelve insoportable, rachas descomunales que me suben y bajan como un monigote. Encaro un prado a 2.000 metros y aterrizo marcha atrás, pero airosamente. Estoy muy contento por la decisión de aterrizar y por estar aquí. Marco la baliza andando y sigo andando hacia el este para intentar adelantar camino y despegar desde algún punto cercano a Tendeñera, al día siguiente. Eso me asegura pasar la noche en altura, pero no hace frío y aunque por un descuido he perdido toda el agua, me siento muy bien hidratado y espero no tener necesidad de ganar altura para seguir. Intento alcanzar el collado Marañán pero un cortado de roca que se extiende hasta muy arriba me obligan a plantearme allí mismo mi vivac. Sin agua prefiero quedarme aquí y por la mañana podré descansar mis doloridos tobillos hasta bien tarde. La noche se me hace eterna pero me siento muy feliz. He saludado a Jose y a Montse por radio y las nuevas frontales de Petzl nos descubren su potencia cuando ellos me ven a mí desde Villanúa y yo a ellos como si fueran un faro en medio del pueblo. Increíble!!!
Por fin llega el día y me siento como en la película de Star Trek, a punto de ser transportado hacia otro mundo. Estoy en una frontera aerológica, sin duda. Hacia el este una línea de inversión térmica como un horizonte marino y al oeste una ristra de incipientes cúmulos empiezan a marcar la primera actividad térmica del día. Por fin, despego y me siento cómodo y confiado. El terreno me es cada vez más familiar y empiezo a encontrarme como en casa cuando diviso a lo lejos el Monte Perdido. Pero, cuidado, estoy a 3.500 antes de cruzar el Valle de Tena… y las nubes se apoyan en la cara este del Monte Perdido, ¡¡¡por debajo de la cumbre!!! No doy crédito a lo que ocurre. Sé que estoy a un tiro de piedra del Cotiella y de Castejón si cruzo la restricción de vuelo de Ordesa, pero la línea de cúmulos se mete irremediablemente en el Parque Nacional. Al final, he de abrirme hacia el sur para no verme descalificado por la absurda pero real restricción de vuelo que impera en la zona, y me veo aterrizando tras intentarlo todo por permanecer en altura y seguir saltando crestas. El viento es muy fuerte en el fondo del valle y el “aporrizaje” al norte de Broto es de campeonato. Saltan, asustados, todos los topos del campo, pero nada me duele demasiado.

LA ÉPICA FINAL.
Estoy muy cabreado porque me veía en Castejón a una hora más que decente para seguir por un terreno sobre el que podría llegar a Sort con los ojos cerrados, y marcar la baliza del Orri por poco bien que fueran las cosas. Pero los manejos administrativos, una restricción absurda basada en la ignorancia más supina -pero que es una realidad infranqueable- no me han dejado entrar en “casa”. Me consuela saber que estamos séptimos y me embarga una alegría contenida. Algo me dice que esto no ha acabado. Nunca me hubiera atrevido a soñar con este resultado. Siempre pensamos en acabar, sin importarnos la clasificación. El reto era estar ahí el día que la X-Pyr acabase. El relax me hace tomar las cosas con calma y llamo a Íñigo para decirle que estoy bien. Enterado de la épica que ha habido en el final de la carrera, se me pone la piel de gallina pensando en Íñigo Gabiria e Iván Colás. Les admiro. Este final pasará a la historia del vuelo libre. Estoy seguro de que habrá muchas ediciones de la X-Pyr. No tengo duda porque los que se mueven organizándola lo van a seguir haciendo porque lo necesitan más que el aire que respiran. No podrán abandonar nunca esta carrera. Les puede… ;-) Pero más seguro estoy de que este final no se dará nunca más. Es imposible. Llegar separados ¡por menos de un minuto! No se puede creer.
Mientras hablo con Íñigo, cuando la relajación y la satisfacción por el séptimo puesto alcanzado están haciendo que me sienta en un sueño, sus palabras me despiertan de golpe: “Dani Tena está volando por encima de Collarada”….
Suenan todas las alarmas. Me tomo dos geles (ayer no cené y hoy no he desayunado). Necesito agua para no cargarme el hígado. Recojo todo y lleno el Camelbak en la gasolinera mientras sujeto el teléfono con el hombro. No tengo línea con Jose. Lo intento con Montse, que conduce su furgo tras él: “adelántalo y que me busque un camino hacia el este, rápido.” No sabemos nada de la posición de Dani ni de Alan. Hablo con Jordi Sierras, que está en la moto y no puede conectarse. Hablo con Subi, que me confirma que el track de Dani no está actualizado, y la desesperación me hace prácticamente correr por la carretera. No siento los tobillos (“no siento las piernas, jorrrrrr”). Sigo por la carretera con un calor épico. Me da que me encontraré a Belcebú en la siguiente curva haciendo autostop y riéndose de mí. Me pongo a llorar como un niño pensando en que puedo perder “mi” séptima plaza. Suena el móvil. Subi me confirma con un Whatsapp que Dani no ha podido pasar de Sabiñánigo. Le llamo: “¿Segur Subi? – Segur, segur!!! Me paro, me quito la mochila en la primera sombra que encuentro. No puedo hablar. Le musito a Subi que le llamaré más tarde para darle las gracias. La congestión del llanto y el calor es tal que la nariz me empieza a sangrar como una fuente… Épico!!!
Nos encontramos en el desvío de Buesa. Josito y yo nos abrazamos. Lo que más nos ha hecho sufrir a ambos es el miedo a drefraudar al otro. Me causa tanta admiración su currículum, su entrega y su desmesura por hacer bien las cosas, que no me podría perdonar sentir que le he fallado, que no he hecho todo lo que podía. No puedo imaginarme aquí sin su ayuda.
También le doy gracias a los astros que han permitido que mi familia haya compartido esto conmigo, que se hayan emocionado a mi lado. Sentir constantemente el calor de Néstor y Montse, ¿cómo podría explicar todo esto a quien no lo ha vivido? Me parece imposible. Me siento muy afortunado.

CONCLUSIONES.
Esta edición de la X-Pyr ha sido la más emocionante que nunca existirá. El resultado no puede ser más ajustado, simplemente no hay margen para que lo sea más. No se puede exigir una foto-finish en la llegada. Pero cuidado si a alguien le ha parecido dura en el aire. Desde el punto de vista de quien ha pasado 18 meses de agosto volando a todas horas en el Pirineo, la impresión que tengo es que las condiciones han sido idílicas. Inmejorables. Incluso se diría que los elementos se han aliado con Íñigo Redín para brindarle una competición modélica en cuanto a condiciones meteorológicas. Personalmente he sufrido el exceso de estabilidad en Navarra, otros el exceso de inestabilidad cuando en el Cadí se han elevado a más de 10 m/s entre un caos aerológico tremendo… ¡Pero, ojo! No ha habido ni una sola tormenta en el Pirineo Central. Ni una súbita entrada de norte. Nadie se ha visto atrapado por el Foehn en el fondo de uno de estos cerrados valles que hemos atravesado. El Cotiella es la madre de todas las tormentas en cien kilómetros a su alrededor… Sólo se ha caminado con lluvia un par de días. No se han sufrido trombas de agua, tan habituales en agosto. NO HA HECHO FRÍO en altura (muchos meses de agosto hemos visto nieve en las cumbres centrales tras una pequeña tormenta). Por todo esto, quien quiera repetir en el 2014, que se prepare bien, física y tácticamente. Todos los participantes me han parecido modélicos. Han aguantado hasta lo inaguantable. Enric abandonó con unos pies que darían miedo a un enterrador… Los demás han aguantado situaciones realmente duras. Los vencedores, los cuatro primeros, Iñigo, Iván, Jakub y Alex, me parecen extraterrestres. Me descubro ante ellos. ¡¡¡Chapeau!!! O mejor dicho ¡¡¡Txapela y Barretina!!!
Emotivamente entiendo que el símbolo de Barcelona 92, el amigos para siempre, Freddy Mercury, la Caballé y todo el circo mediático de unas Olimpiadas hace que las cosas se analicen de manera subjetiva de tal manera que es imposible comparar nada. Pero para mi Barcelona 92 no existió. En cambio, la X-Pyr ha marcado mi vida para siempre. Sobre Jose, Íñigo y mi familia, Montse, Néstor y Mercè, me ocurre lo mismo que a los periodistas cuando hablan de Messi: se me acaban los adjetivos. Pero es normal, son los mejores del mundo.
Lo mejor, el abrazo sentido que nos hemos dado cada vez que nos reencontrábamos en el camino. Sin ese calor no hubiera soportado la dureza de la carrera: pura vitamina, puro oxígeno.

Armand

AGRADECIMIENTOS.
A Vertical Sports, a Petzl por tener el casco más ligero y duro (con mucha diferencia) en todo el mundo. También a Petzl por dejarme disfrutar de un auténtico faro en la noche (y no exagero nada) cuando llevas su frontal en máxima potencia. A Camelbak por tener el mejor y más cómodo sistema para mantenerse hidratado que existe. A Julbo por proteger nuestros ojos de los rayos de sol cuando estamos volando alto de verdad. A Thorlo´s porque sus calcetines han obrado el milagro de evitarme las ampollas en los pies. A mis queridos amigos de Orthocomplex porque sus complejos vitamínicos y su asesoramiento han supuesto un auténtico milagro en mi viejo chasis del 60, poniéndolo a punto y ayudándole a recuperarse cada día del esfuerzo diario. Me he levantado cada día como un chaval, como si no hubiera existido el día anterior. Gracias Bruno. Finalmente a Soloclimb porque sus prendas son la requete…. Gracias por vuestros tejidos, por vuestros diseños, por tantos años de investigación, por estar siempre en vanguardia… a pesar de la durísima competencia, a pesar de las imitaciones, de las malas imitaciones que no llegan ni por asomo a las prestaciones de vuestros productos.
Mención muy especial para la vela que me ha acompañado en esta X-Pyr, la Astral 7 de Swing. Apenas pude hacerle dos vuelos para probarla antes de la carrera pero adaptarme a su personalidad ha sido muy fácil. Por un lado sabía lo que me iba a encontrar, ya que los “papás” del parapente hace mucho que trabajan juntos y siempre han sido muy coherentes con la evolución de sus “hijos”. Esta versión 7 es muy distinta a mi Astral 6. Yo destacaría un aumento de prestaciones importante, especialmente con la vela acelerada. Pero la grandeza de esta vela es que la puedes acelerar tanto como quieras con una tranquilidad pasmosa. Alcanza una velocidad altísima con una estabilidad que impresiona. La he manejado en condiciones realmente duras. Muy duras. Nunca se me plegó la vela. Ni una vez. Se movió tanto como quiso, me zarandeó, pero nunca perdí el control ni una décima de segundo. En un vuelo tan turbulento, tan cerca del relieve en muchas ocasiones, esa característica de estabilidad pasa por delante de las prestaciones, de la maniobrabilidad, de la manejabilidad y de cualquier otro parámetro. Pero es que el bicho lo hace todo bien. Un espectáculo. Chapeau Swing Team!!! Congratulations, good job!!!

Gracias a todos los que nos habéis empujado, especialmente a los que hemos descuidado poner un “me gusta” en vuestro comentario. Pediros disculpas si ha sido así. Hemos recibido un cariño constante, a veces desternillante, a veces evocador y siempre emocionante. Como os decía en algún sitio, me siento tremendamente torpe ante la escritura para agradeceros el haber estado con nosotros, tan cerca, tan encima. Un abrazo,… otro más y cuantos más mejor.

Armand

X-Pyr: la emotiva última crónica de Josito.

Si recordáis, nos habíamos quedado con Armand cruzando Irati y mi menda corriendo a su encuentro. Se presentaba una larga jornada de “paseo por el bosque”.

Tiré, casi sin pensar (depósito de combustible en las últimas), al puerto de Larrau, justo al pie del Ori (Orhi). Quería localizar, cuanto antes, los mejores puntos de despegue para aportar la máxima infor
mación a Armand. Me encontraba en un lugar precioso, pero sombrío desde el punto de vista de la comunicación. Mi piloto tampoco tenía ninguna cobertura de móvil, y la radio no tenía alcance. Coloqué la antena sobre la furgo, pero la emisora tampoco captaba nada. Además, la furgo tenía el gasoil justo para llegar a Isaba, pero mi intranquilidad me obligaba a mover “todo el tinglao” en busca de la “comunicación perdida”. Varias horas después, la señal llegaba. Armand estaba lejos y todo indicaba que tendría que pasar la noche alejado de un punto digamos “civilizado”.

No había tiempo que perder: cené rápido para digerir y poder salir a la carrera, y me dispuse a cocinar algo suculento para... ¡mi niño! Saco de dormir, colchoneta, líquido...
Un rato después, Armand aportaba más datos acerca de su posición y la intuición y el conocimiento de la montaña se combinaron para buscar una ruta “navegable” que nos acercase. Parecía que una pista llevaba hasta él; no sería preciso que yo caminase. Otra vez, era preciso agudizar el olfato para tomar la bifurcación correcta. En pocos kilómetros le deslumbraba con los faros. Uf, menos mal, pensé. Hoy vuelve a dormir “caliente”. Montse venía a cenar con nosotros. El ama de casa tendría que cocinar para tres, je, je...

La marcha comenzaba muy temprano. Había que llegar a Ori con la mayor reserva de tiempo, e ir viendo cómo evolucionaba la atmósfera. Un buitre, posado, bloqueaba el camino. Era un buen presagio al que se sumó el que un quebrantahuesos nos sobrevolase.

Subiendo hacia el despegue, grabamos un vídeo que mezclaba sentimientos y humor, dando prueba de lo animados que nos sentíamos, y que se convitió en todo un “hit” para los internautas que seguían la X-Pyr. Reír destrozó nuestros abdominales, pero catapultó, hacia el cielo, nuestros corazones.

Armand despegó para sondear el rendimiento de diferentes puntos de la zona. Un rato después, volvía a tomar tierra. Demasiada estabilidad, pero había que salir de allí y subirse al tren que transporta parapentes por el Pirineo. Armand comenzaba su periplo a pesar de que una barrera invisible impedía que cogiese altura. Por la cuerda fronteriza se lanzaba hacia la siguiente baliza...

Me encontraba muy ilusionado, pero pocos kilómetros después Armand utilizaba la radio para decir que había tomado en un punto alto, que subiría caminando un poco y volvería a despegar. Escaso rendimiento, pero vuelo muy currado para llegar a Zuriza. Una auténtica lucha épica con el sotavento de Peñaforca que al final conducía al suelo a nuestro maestro del aire. Desde Zuriza, de nuevo a pie, un pequeño retroceso por el camino paralelo al puerto que conduce a Isaba, ponía fin a una nueva jornada.

El día siguiente amanece gris, pero progresivamente va tornándose precioso. Mayor inestabilidad. Hoy sí, Armand...
Mi compañero comienza a caminar. Recojo la furgo como la auténtica “maruja” que soy. Hoy, la mochila pesa más. Subo corriendo hasta cazar a Rubiella; luego relajo el paso pero intento no dejar de currar, fotografiando la progresión del piloto. Las vistas son magníficas: Ansabère, Petrechema... Grabamos un nuevo vídeo que provoca nuestras risas, alcanzamos la cumbre del Ezkaurre en hora y algo y escogemos el mejor lugar para despegar. En mitad de un mundo de piedra encontramos un lugar idílico, con hierba. Aguardamos el mejor momento. Armand se hidrata. Unas nubes cubren el sol, y eso nos inquieta. La insolación se detiene, pero luego se restablece de golpe. Es la hora.

Los buitres giran, pero parece que no suben demasiado, y además derivan una barbaridad. Es un día ventoso. Mi compi sale; yo filmo. Contemplo su progresión después de haberme emocionado al escuchar sus palabras: “algún día tenemos que hacer este vuelo, juntos...”. Para mi, una cosa como esa sería un honor y un placer. La verdad es que, como deportista, verme al otro lado, como asistente, no es algo fácil. Intento dar lo mejor de mi en el papel que me ha tocado, pero sufro cada vez que veo cómo los pilotos cargan sus mochilas, caminan, corren... ¡y despegan! Me invade una envidia terrible. Pero no destructiva; es un bicho interior que motiva, que invita a vivir, a sentir... Lo que vivo es único, pero veo a los demás y quiero, al mismo tiempo, respirar lo que respiran. Unas infinitas “ganas de vivir”, “ganas de aprender” envuelven todo mi ser.

Por fin la suerte nos toca con su varita mágica. No ha sido muy generosa, pero permite que Armand pueda llegar a Collarada y, aunque un fuerte viento obliga a que aterrice un poco por debajo de su cumbre, vale para que marque la baliza y siga caminando. También es mi momento: desciendo 700 metros de desnivel en menos de media hora; la motivación, y la música que suena en el i-pod, ponen alas en mis pies. Hoy me siento “uno de ellos”.
Llego a Villanúa y hablamos por teléfono. Estamos en línea recta, podríamos vernos con unos prismáticos potentes y, por eso, decidimos usar la radio. Varias ideas pasan por nuestras mentes. Hemos adelantado a Dani y Alan y vamos séptimos en la clasificación. Siete... ¡mi número favorito!

Creemos que tenemos esa posición bien amarrada, pero yo no me fío demasiado y, como me gusta morir matando, lío a Armand para que se crea poderoso e indestructible. Lo es; no hace falta que yo trabaje demasiado -y logre convencerle de que la méteo para el día siguiente será perfecta- para que él se lo diga, en voz alta, a sí mismo. Aunque intento orientarle de la mejor ruta en el caso de que quiera descender hacia Vilanúa, sigue caminando a una altitud que ronda los 2000 metros... ¡pero no hacia mi! 



Tomar la dirección del valle de Tena, con la finalidad de despegar de un lugar alto al día siguiente, le obligará a vivaquear y pasar la noche solo y únicamente con las provisiones con que partió cuando nos separamos. Hoy he sido más generoso con “la merienda”; Armand es un tipo duro.

Entra un viento norte muy desagradable. De envolverse en la manta de aluminio, pasará a hacerlo con el parapente. Nos hacemos señales con las frontales. Nos deseamos buenas noches.

Amanece. El suroeste, que aparentemente luego se tornará en sur suave, hace su aparición... ¡qué buena pinta! Armand despega antes que de costumbre. Los cúmulos empiezan a crecer y las aves a girar. “Hoy llegaré a Castejón, exclama”. Aunque ha pasado una noche poco agradable, deslizándose sobre la vela y sin agua (parte se derramó sobre la silla) tiene una gran confianza. Yo sé que, si llega a Castejón, un lugar que es como su casa, llegará muy, muy lejos, acortando espectacularmente la distancia que le (nos) separa de la costa.

La carrera ya ha terminado. Ha sido un final impresionante, que se ha decidido... ¡al sprint! Sí, es cierto, lo siento por los demás, pero... ¡ha ganado mi favorito! Íñigo Gabiria es el vencedor de esta primera edición de la X-Pyr. Tenemos, pues, tiempo hasta las 22:01 para distanciarnos de los perseguidores, que creemos “atascados” más atrás.

Montse y yo hacemos un pacto; confiamos tanto en Armand, y en este fabuloso día que empieza a colmar el cielo de cúmulos, que decidimos saltar Ordesa y poner rumbo a un lugar más alejado, ya en Lérida. Pero una llamada nos devuelve a la realidad: es Armand. Debido a la restricción del espacio aéreo del Parque Nacional ha debido abrise hacia el sur, viento en cara, para rodearlo. Eso pone fin al sueño del gran viaje; hay que tomar tierra cerca de Broto, algo que no es fácil debido al vendaval que sopla.

Ocurre algo inesperado. Cuando todo parece decidido, Rubiella se entera de una noticia terrible: Dani Tena está volando, y ya sobrevuela Collarada. La cobertura provoca un vacío y no puede comunicar conmigo, pero sí con Montse, que me sigue con su furgo: “adelanta a Josito, cruza el coche delante de él si hace falta, pero dile que me busque una alternativa para salir de aquí andando a toda velocidad”. Detenemos los coches, consultamos mapas... ¡pon rumbo a Fanlo, deprisa!

Montse se queda en Barbastro, yo conduzco rápido para ir al encuentro de mi piloto. Por el camino, suena el móvil: Dani Tena (gran chico y excelente deportista, todo hay que decirlo) ha aterrizado en Biescas. La tendinitis de su pierna impedía que acelerase su vela. ¡Somos séptimos!
La alegría nos invade. El objetivo de nuestro equipo era enfrentarnos a la prueba, poder acabarla, pero no habíamos soñado con un triunfo, siquiera con una gran posición. Pero acabar, y escalar puestos, ha sido todo un regalo. Las vivencias, un premio que nunca olvidaremos.

Debo decir que la determinación de Armand, y su lucha hasta el final, se han convertido en un ejemplo no sólo para mi; es algo que hoy, en la meta, no me he cansado de escuchar. El más veterano, que partía con un hándicap que otros no tenían, ha sido uno de los que mejor ha conservado su físico, que no han tenido un solo problema en los pies, pero ante todo, y teniendo en cuenta los problemas que avanzar en última posición durante días, y sin posibilidad de volar, suponen, de los que mejor ha conservado su “mente” para ganar esta batalla. ¡Grande!

El último día ha sido emocionante. Hace pocas horas derramaba unas lágrimas que están volviendo a mis ojos. La impecable organización de Íñigo Redín y su equipo, su sueño, ha hecho que los nuestros se hayan hecho realidad. El ambiente entre competidores, asistentes y organizadores, ha sido fantástico. Y el cierre de esta primera edición de la X-Pyr, un auténtico ejercicio de “hermanamiento”.

Esta mañana he sentido cosas indescriptibles. Gracias al bueno de Jordi Subirana he podido disponer de una vela y, tras aproximar junto a los luchadores de esta prueba, llevando la mochila del maltrecho Enric a la espalda, he podido hacer un vuelito en un lugar magnífico, escuchando los gritos de la gente que ocupaba la playa mientras veían cómo los guerreros aterrizaban en una colchoneta sobre el agua. Evidentemente he preferido tomar tierra en un aparcamiento; ni por asomo mojaría, o llenaría de arena, el equipo de Jordi. He vuelto a sentirme “uno más”; soy un X-Pyrer... ¡para siempre!

Todos juntos, sobre la colchoneta, y después arrojándonos al agua, hemos compartido un espíritu “X”. Extremo en todo; especialmente en sentimientos.

Habrá otras ediciones, sin duda, pero esta ha marcado, y nos ha marcado, de un modo especial. Y gracias a vosotros ha sido aún más grande. No encuentro palabras para agradecer todo vuestro calor. Habéis sido la gasolina de un motor que sólo acaba de encenderse. Nos tendréis en la próxima. 





¡Hasta pronto!

9 ago. 2012

X-Pyr: Armand localizado.

Armand está localizado, no le funciona ni el track ni el spot ni tiene cobertura de móvil. Sabemos que está bien porque hemos conseguido hablar con él a través de la radio. Nos comenta que no llegará, dormirá junto al GR. Aunque está cansado se encuentra bien. Josito intentará acercarse a él para llevarle el saco de dormir y algo de comer. 
Que nadie se preocupe si no contestamos al teléfono! Yo salgo ahora de Orbaitzeta hacia el puerto y perderé toda la cobertura. Mañana más!
M.

P.D. Si queréis seguirles: 
www.facebook.com/xpyrarmandjosito
http://live.x-pyr.com

X-Pyr: segunda crónica de José Isidro Gordito.

Nuestro paso por el Adi no nos dio la alegría que esperábamos. ¿Demasiadas espectativas? Armand decía: “esta montaña será nuestro Nanga Parbat”. Teníamos la esperanza de que todo funcionase y un buen vuelo “quitase” algo de trabajo a este superpiloto. Si Armand tiene la oportunidad de verse en el aire todo puede ser muy diferente, pero parece que la mala suerte se ha cebado con él y quiere que sus
 tobillos sufran más de la cuenta.

Desde fuera, puede parecer que el ritmo de Armand es bajo, pero cuando se conoce su limitación de movilidad, estar donde está ahora mismo se ve como toda una proeza. Ese hándicap ha marcado una estrategia muy diferente con un apoyo constante, arriesgando más de la cuenta pero sin que el beneficio del factor “suerte” haya hecho su aparición.

Nuestro ritmo es muy fácil de seguir por la familia de Armand, que apoya muy de cerca. La presencia de Montse, un pilar fundamental para Rubiella, y la sonrisa de su hijo Néstor, además de la compañía “a ratos” de su tía Mercè, consiguen elevar la moral del maestro quien, a pesar de sus tobillos, lleva sus pies intactos.

Debido a las escasas condiciones de la zona (evidentemente no podemos hablar de malas condiciones generales para el vuelo si se atiende a lo que ocurría, a la misma hora, en otra parte de la cadena...) el vuelo de Armand fue un corto planeo que sólo le quitó algunos kilómetros, y le acercó mínimamente a Burguete. Desde allí se vio obligado a seguir a pie y, desde Roncesvalles, tomar el sendero que conduce al Orzanzurieta (1567 m.) nuestra apuesta para el día siguiente.

Lamentablemente, el día llegó a su fin y Armand no alcanzó la cumbre, aunque se quedó muy cerca de ella, justo en un lugar en el que la senda atraviesa la pista que lleva a la parte más alta, y donde no hay problema de acceso para vehículos. Una nueva noche y, hace sólo unas horas, ascensión, repaso de la estrategia, preparación y ¡a volar! Esperemos que hoy sea el día... Pero no. Rubiella debe aterrizar de nuevo pues las condiciones no son propicias. Un segundo despegue ofrece algo de esperanza, pues consigue remontar hasta una cota que ronda los 2000 metros, pero la gasolina se acaba y el sueño de llegar a Ori, incluso de subirse en esa “cinta transportadora” que comienza en esta parte del Pirineo, se esfuma. Parece que la suerte para este equipo “Gullivair Team” está de vacaciones. Quizás, mañana, esté de vuelta.

Ahora, de nuevo a pie por las proximidades del embalse de Irabia, Armand tiene que volver a sufrir. Salgo corriendo hacia allá...

X-Pyr: crónica de José Isidro Gordito.

Para los que estamos enamorados de la montaña, estar en ella, se practique la actividad que se practique, es todo un sueño. 

Atravesar el Pirineo se convierte en un reto que acelera el corazón. Hacerlo combinando el vuelo y los desplazamientos a pie es una prueba que exige una resistencia extrema, tanto mental como física. Intentar que, especialmente, las extremidade
s inferiores se conserven intactas el mayor tiempo posible, se convierte en la máxima prioridad.

Compartir esta prueba extrema con Armand Rubiella es, para mi, todo un privilegio. “Cuidar” a un parapentista de tanto prestigio, con ese elevado nivel de conocimiento, hace que me tiemblen las piernas todos los días. Como “formador”, estar al lado de un formador de tanto nivel exige todo mi respeto y me fuerza a que, sin poder estarlo, tenga que estar a la altura. Absorber parte de su conocimiento es todo un regalo y sólo queda que, humildemente, pueda poner el granito de arena de poner a su disposición lo que he aprendido en todos estos años de vivencias en la montaña, que me han aportado cierta capacidad estratégica y me han mostrado lo pequeño que es el hombre frente a ese gigante.

La prueba comenzó un día que, aunque no lo aparentase del todo, amenazaba con ser muy lluvioso. Para que Armand pudiera centrarse en “tirar hacia adelante”, tenía que pensar rápido como asistente para hacer su vida más fácil: salida desde la arena de la playa=bolsas de plástico cubriendo las zapatillas para evitar que un sólo granito dañase sus pies; polainas, cubremochila, capa de lluvia... para que llegase lo más seco posible y sus pies sobreviviesen; Camelbak lleno; comida de rápida asimilación a mano...

Su paso, en última posición, por la primera baliza en Larrun, dejaba clara la estrategia del maestro Armand: dosificar. Con sus maltrechos tobillos, conservarlos “útiles” la mayor parte del tiempo era la única garantía de poder continuar.

Un pequeño error de navegación llevó a Rubiella a un lugar que le forzó a caminar más de la cuenta. Mientras le esperaba en el collado de Lizuniaga y cocinaba algo pensando que llegaría pronto, pude ver su posición y “volé” con la furgo hacia donde se encontraba para avituallar e infundir ánimos. Muchos minutos después volvíamos al lugar en que le aguardaba originalmente, que era un buen punto de enlace con el GR11, por donde continuaría bajo ese desapacible clima. Tal vez desanimado por el pequeño error, o tal vez inducido por lo gris del día, Armand quería parar, reponer fuerzas y continuar al día siguiente...

La verdad es que no sé cómo lo conseguí, pero me hizo caso. Eres capaz de llegar a este punto, donde te estaré esperando con la furgo para dormir, y sé que aún te sobrará tiempo. Y sobró: 4 minutos antes de la hora límite, Armand llegaba al punto prefijado, el col de Lizarrieta.
Los últimos kilómetros fueros emocionantes: él seguía el GR11, yo, cabalgando en la furgo, alumbraba el sendero desde atrás... ¡a su paso! No disimuló su euforia, que fue toda una inyección de moral para el segundo día.

La segunda jornada, con mejor méteo, seguía el GR 11. La idea era tirar camino de Elizondo e intentar volar, si era posible, y aunque fuese simplemente un planeo, para acortar un poco el recorrido. Como no fue posible, a la llegada de Armand a Elizondo nos vimos forzados a un cambio de estrategia: seguir por el GR implicaría quedar sin asistencia y, para evitarlo, planteamos continuar por carretera hasta Irurita y dirigir los pasos hacia el puerto de Artesiaga. Coroné el puerto con la furgo y busqué un posible despegue del que servirnos al día siguiente. De vuelta en el puerto, mientras cocinaba, recibí la cálida visita de Zarbo, que infundió unos ánimos muy valiosos. Armand no consiguió llegar a la parte más alta y tuve que descender para que pasase la noche bajo techo.

La tercera jornada ilusionaba. Podía ser el primer día de vuelo y, aunque yo tenía algunos datos extra acerca de la dificultad de hacerlo desde la zona -que preferí no compartir con Armand para mantener la mente en su sitio- ¡todo era posible! Las aves estaban activas desde muy temprano; Michael Schenker sonaba a toda caña en el coche y Armand podía escucharlo mientras rodaba a su lado...
Mochilas a la espalda accedimos al punto prefijado; Rubiella, con los ojos ojipláticos, exclamó: “si salimos de este agujero...” Pero él es capaz de todo. Desplegamos la vela y esperamos que las condiciones mejorasen. El viento soplaba con demasiada fuerza. Volar no funcionaría.
Se imponía continuar a pie hacia el collado de Urkiaga, al que Armand llegó muy pronto. Un día corto que permitiría descansar y afrontar el siguiente con mayor energía. Los demás van adelantados, pero esta prueba es muy larga. Estamos al lado del Adi y quién sabe si volando acortaremos distancias. La cosa es no desfallecer y mantener intacta la ilusión.

Hoy comienza la cuarta jornada. En una zona donde las comunicaciones son difíciles vamos a comenzar a caminar rumbo al Adi (1458 m.). Tengo el pálpito de que hoy va a ser un gran día. Armand volará y llegará lejos. Crucemos los dedos...

7 ago. 2012

Tobillos de cristal y mente de acero.

Disculpad la falta de noticias de la X-Pyr, hemos estado con muy mala cobertura.
Armand continúa poco a poco su camino. Sus tobillos sufren pero su motivación por continuar es alta. Sabíamos que los primeros días iban a ser durísimos, mientras no pueda volar le va a tocar sufrir ya que su ritmo de marcha es muy lento.
La estrategia para ayer era subir al Puerto de Artesiaga e intentar localizar un despegue para hoy. El problema es el fuerte viento que están reportando otros pilotos en Orhi (más de 60 Km/h). Armand está lejos y no sabemos si a él le afectará, no sabemos si podrá despegar. Josito ha subido junto a él, esperamos sus noticias.
Si hoy no puede volar le queda por delante un largo camino a pie. Aunque su lentitud sea desesperante a ratos, cuenta con la impagable ayuda de Josito, ese ángel de la guarda que le está ayudando a continuar y sin el cual probablemente Armand ya habría tirado la toalla.
Ánimo equipo!!!! A intentar ese vuelo y si no es posible a seguir con la moral alta. Armand tiene unos tobillos de cristal pero su mente y la de Josito os aseguro que son de acero. Sabemos que es difícil continuar pero cada paso que dáis es uno menos que queda para la meta.
Venga ánimoooo!!!!!
M.

Podéis seguirles aquí: www.facebook.com/xpyrarmandjosito


6 ago. 2012


Bueno, esto ya está aquí.
Han pasado 4 meses desde que tomamos la decisión de venir a la X-Pyr. Por el camino se han quedado 15 kilos de peso que aliviarán mis tobillos y les darán una oportunidad, pequeña, pero real de acabar el recorrido. El ralentí me ha bajado más de 25 pulsaciones por minuto. Mi máximo ritmo cardíaco dice que mi corazón tiene algo menos de 40 años en lugar de 50, ya que me l
lega a marcar 182 ppm, aunque soy consciente de que no debo pasar de 170 si quiero asegurar que no gripe ;-) Hace pocos días Montse me cronometró 3 minutos exactos aguantando la respiración bajo el agua, cuando nunca había llegado al minuto… La conclusión para mi familia y para mi es clara, el éxito ya lo tenemos (hace unos meses mi salud debido al estrés y a la manera de tratar mi “chasis” no era la más adecuada).
Ahora hay que rematar la jugada con una prioridad clara: volver sin lesiones en mis tobillos!!! Pero eso no quiere decir que renunciemos a nada. Aunque somos conscientes de que el abandono estará acechando tras cada kilómetro andado, nos empecinamos en llegar al destino. Esto sería impensable sin la preparación de estos 4 meses, pero a estas alturas veo claro que nunca participaría en la X-Pyr sin mi suporter José Isidro. Mi mayor preocupación ahora es no defraudarle. Él conoce la situación casi tanto como mi traumatólogo. Por eso he de agradecerle a Josito, de manera muy efusiva, el esfuerzo que para él supone dejar a su familia en Madrid y venirse conmigo a participar en esta carrera. Gracias Josito por creer en mi locura. Gracias a todos los que, como él, me habéis ayudado con vuestro aliento, a los que me habéis soportado en algunas ocasiones, a los que me habéis sufrido cuando no os he atendido como os merecéis en mi labor en la escuela…
Insisto, intentaremos con toda el alma, con todo nuestro oficio, no defraudar a nadie. Sólo necesitamos un poquito de suerte. Tino y suerte. Nos vemos en Port de la Selva. Abrazos a diestro y siniestro.
Armand.